Los primeros antecedentes del cognac nacen en el XVIII, cuando los viticultores galos tomaron la decisión de almacenar sus vinos destilados en toneles de roble por largos años y convertirlos en aguardientes, debido a la escasa demanda que tenían en el mercado. El tiempo de almacenamiento propició que el aguardiente destilado adquiriera color, extraordinario aroma y un sutil ardor con sensación agradable al paladar.
Aunque todo cognac es un brandy, no todo brandy es un cognac. Muchos países llamaron cognac a sus brandy hasta 1919 que se convirtió en denominación de origen registrada.
Las uvas se cosechan e inmediatamente se prensan para, posteriormente, pasar el jugo al proceso de fermentación. En este proceso los azúcares contenidos en el jugo se transforman en alcohol; después, se somete a una doble destilación en alambiques de cobre para evaporar la parte alcohólica, al producto obtenido se le conoce como éaux de vie (agua de vida) y tiene entre 68 y 72 % Alc. Vol. Se requieren 9L de vino para producir 1L de éaux de vie.
Las éuax de vie se almacenan y envejecen en barricas de roble francés; según el añejamiento se clasifica con la siguiente nomenclatura:
V.S: muy especial
V.S.O.P.: muy especial, antiguo, pálido
X.O.: extra añejo
ASPECTOS CARACTERÍSTICOS GENERALES:
Graduación alcohólica: entre 40 y 43% Alc. Vol.
Fase Visual: de ámbar claro a muy obscuro con destellos dorados, dependiendo el tiempo de añejamiento.
Fase Olfativa: aromas delicados con notas de madera, especiados, canela, fruta madura, matices suaves de vainilla y cuero.
Fase gustativa: elegante con notas vivaces, suaves matices de regaliz, dulce de miel. Los aromas se amplifican en la boca, permitiendo que la almendra tostada y la fruta escarchada nos seduzcan con una maravillosa complejidad.
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